BeijingErwai

Proyecto didáctico interactivo y cooperativo para estudiantes chinos de español.

viernes, septiembre 15, 2006




Laopo Bing o pastelillos de esposa, una historia de amor.

Allá en la dinastía Tang, en torno al año 700, había una pareja heterosexual que se amaba con fervor y moderación, aunque ya ancianos.

La pobreza y la miseria, incansable, los acompañaba, como el perro que no tenían, porque no podían.

Una madrugada de inverno, al amanecer o un poquito antes del amanecer, el marido se encaminó a la siempre alta montaña para recoger leña, mientras, indefectiblemente, la esposa permanecía en el hogar esperando su regreso.

Pasó el tiempo... Se hizo de noche y él no regresaba. Ella, pobre, con la angustia de la que aguarda el combustible necesario para el desarrollo culinario de unos baozi, así como la carne de cerdo y la verdura...

A pesar de ser presa de la angustia y el temor, consciente de que él llegaría, además de tarde, hambriento, registró cada palmo de la casa para ver qué podía encontrar comestible, habiendo renunciado ya a la preparación de los baozi.

Estaba de suerte: encontró azúcar y hasta una manzana, así como algo de soja roja.

Rauda y presta, guiada por ese instinto ciego del deber, puso a cocer la soja roja.

Cuando ya estuvo bien cocida, la sacó de la modesta olla y la trituró. Al mismo tiempo, -modelo de diligencia-, ya había cocido tambié la manzana, y hasta ya la había triturado.

Preparó, con harina, agua y azúcar una masa, a la que añadió la soja y la manzana trituradas. Mezcló, amasó y cortó en redondeles.

Como no había microondas ni tampoco horno, puso los pequeños redondeles, en algo muy similar a una bandeja, sobre el fuego.

Cuando el esposo, después de un día lleno de imprevistos, ajetreado y estresante, -como el de todos los hombres-, llegó y... olió a amor. Tan armonioso y sublime era el aroma que inundaba el pequeño cuarto que, de repente, su corazón captó todo el amor y el sentimiento que había en esa torta.

Ya comiendo, lágrimas afluyeron a los ojos del hambriento marido.

"Tú eres mi buena esposa. Esta torta que nadie tendrá en el mundo suerte de probarla, se llamará Torta de mi Esposa".

Con el tiempo, esta torta se hizo muy famosa... y, en verdad que la probaron muchas bocas, hasta tal punto de que la pobreza, -perro caprichoso-, los abandonó para siempre.

Y..., él no necesitó nunca más ir a buscar leña. Bastaba ahora con que fuese al mercado para vender las tortas que su esposa, -fuente inagotable de amor-, había preparado en casa.

Y vivieron felices y comieron ... pastelillos de esposa.

Eran las abuelas las que decían que a un marido se le conquista por el estómago, ¿no?. Y... aún hoy, ¿qué sería de los restaurantes y los libros de cocina sin los tortolitos que perpetran sus primeras citas?

Comida y sentimientos están vinculados desde siempre así como la creencia de que la comida tiene algo del espíritu del ser que la confecciona: "Como agua para chocolate", "Laopo Bing", ...

Muy seriamente me explican, que el valor de este plato no radica en que sea particularmente sabroso, sino en el sentimiento que transfiere, en la emociones de la persona que lo ha creado.

Hoy en día, aún es una comida muy popular, además de entre los golosos, entre los ancianos, ya que aquella anciana que lo ideó, tuvo en cuenta la edad de su marido al preparar un plato suave y muy fácil de digerir.

Para entretenerse:

http://www.cyberhumanitatis.uchile.cl/CDA/texto_simple2/0,1255,SCID=16297&ISID=577,00.html
Como agua para chocolate

http://www.iliveonyourvisits.com/sp/

Para enamorados con poco (o mucho tiempo)


Refranes y citas:

  • Contigo, pan y cebolla.
  • Cuando el amor entra por la puerta, el amor sale por la ventana.
  • El amor es como los pasteles, que recalentado no sirve // Ni amor reanudado ni chocolate recalentado (Méjico).
  • El amor es tan necesario como la comida. Pero no alimenta (Gabriel García Márquez).
  • Pueden amar los pobres, los locos y hasta los falsos, pero no los hombres ocupados (John Donne).
  • No hay amor más sincero que el amor a la comida (Bernard Shaw).

5 Comments:

  • At 5:55 a. m., Anonymous juanpa said…

    No hago otra cosa que comer ... y al final será un problema.

     
  • At 8:18 a. m., Anonymous Rodrigo said…

    Claro que la comida está vinculada con los semtimientos,y sobre todo a los chinos.Por ejemplo,el pastel de luna,es la comida especial para la fiesta de otoño,significa la reunida de toda la familia.

     
  • At 8:26 a. m., Blogger erwaiana said…

    Y... Rodrigo ¿por qué crees que especialmente para los chinos?. Porfa, ponnos algunos ejemplos... Mis conocimientos son muy limitados.
    De cualquier forma, todas las culturas otorgan un valor simbólico a los alimentos, pero creo que en el caso de las culturas orientales es mayor el poder simbólico de las comidas. Por ejemplo, en España, para el cumpleaños, se cocina aquello que no se come habitualmente, sea lo que sea, o bien, el plato favorito del cumpleañero, en mi caso, mi madre siempre preparaba pulpo, pero carecía de valor simbólico.

     
  • At 9:48 a. m., Anonymous Félix said…

    No sabes cuánto me encanta este pastelillo de esposa, tanto por el sabor como por su nombre tan bonito. Sin embargo, no tengo ni idea de dónde viene su nombre.
    Siendo un chino, ¡qué vergüenza!

     
  • At 5:28 a. m., Anonymous Rodrigo said…

    Vale,quizá no pensé de todo.Pero los chinos son imaginativos o emocionados.La gente quiere vincular cualquier cosa con un sentimiento,por ejemlpo,la luna--la familia,o tal cosa.Para el cumpleaños,los chinos siempre comemos tallarines,en deseo de la longevidad.Y los avioles los comemos cuando recibamos amigos y en la Fiesta de Primavera.

     

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